Mercados

El consumo afronta el otoño sin señales de recuperación en España

La preocupación por los precios y la evolución de los ingresos sigue condicionando las decisiones de compra.

Imagen creada con IA generativa.

El consumidor español encara el otoño con cautela y sin señales claras de una recuperación del gasto. La confianza de los hogares apenas ha mejorado durante el verano y los pequeños avances en las expectativas económicas y de ingresos todavía no se trasladan al consumo, según la última edición del GfK NIM Euro Clima de Consumo.

La disposición a realizar compras se mantiene prácticamente estancada. Tras una ligera mejora en julio, el indicador de consumo volvió en agosto a los -20 puntos registrados en junio, una evolución que apunta a que las familias seguirán controlando sus desembolsos durante los próximos meses.

Detrás de esta prudencia se encuentran unas expectativas económicas que mejoran con lentitud y unas previsiones sobre los ingresos familiares que tampoco terminan de recuperarse. A ello se suma una mayor inquietud por los precios después de que la percepción sobre su evolución haya empeorado durante julio y agosto.

El informe relaciona esta percepción con la incertidumbre económica y geopolítica. GfK señala el conflicto en Oriente Medio y la evolución al alza de los combustibles como factores que mantienen la preocupación de los hogares por una posible escalada de la inflación.

La mejora económica no llega al consumo

Las expectativas sobre la economía española han recuperado terreno desde la caída registrada en abril, aunque el avance ha sido reducido. España muestra, además, una recuperación más lenta que otras grandes economías europeas como Alemania, Reino Unido, Italia o Francia durante los últimos meses.

La evolución de los ingresos ofrece una lectura similar. Las familias españolas todavía no confían plenamente en que su situación financiera vaya a mejorar en los próximos meses. El informe apunta que el encarecimiento de los carburantes, con su repercusión sobre otros productos cotidianos, y una nueva subida de las cuotas hipotecarias podrían estar influyendo en esta percepción.

Antonieta Martín, responsable del estudio en España, señala que el ligero avance de las expectativas económicas y de ingresos todavía no se refleja en la intención de compra. Según explica, el consumidor ha incorporado la inflación a su día a día y una mejora de sus ingresos no se convierte automáticamente en un aumento del consumo.

Europa también contiene el gasto

La cautela no se limita al mercado español. La disposición al consumo en el conjunto de la Unión Europea también permanece frenada y cierra agosto en niveles similares a los de España. Reino Unido, Alemania e Italia presentan mejores registros de intención de gasto, aunque también se mantienen en terreno negativo.

Las expectativas económicas europeas han mostrado cierta mejoría desde junio, pero la confianza continúa siendo débil. Al mismo tiempo, las previsiones sobre los precios vuelven a aumentar, lo que refleja una preocupación creciente ante posibles nuevas subidas de la inflación. Francia, Reino Unido, Rumanía y Hungría figuran entre los países donde esta inquietud es más acusada.

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