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El sector alimentario afronta las primeras obligaciones del reglamento de envases

Desde el 12 de agosto se aplican nuevos requisitos sobre sustancias PFAS, documentación de los envases y responsabilidad ampliada del productor.

El sector alimentario afronta las primeras obligaciones del reglamento de envases

El sector de alimentación y bebidas ha comenzado a adaptarse a las primeras obligaciones del Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), que han empezado a desplegarse este 12 de agosto. La normativa, que entró en vigor en 2025, introduce de forma progresiva hasta 2040 cambios que afectarán al diseño, fabricación, comercialización, reciclabilidad, reutilización y gestión de los envases.

Una de las primeras medidas que afecta directamente a la industria es la limitación de las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en los envases destinados a entrar en contacto con alimentos. Su aplicación obligará a los fabricantes a revisar los materiales empleados en los envases, así como los recubrimientos, tintas y adhesivos utilizados en distintas aplicaciones alimentarias.

También comienza a cobrar protagonismo la Declaración de Conformidad para cada tipo de envase, que deberá estar acompañada por documentación técnica que acredite el cumplimiento de las condiciones establecidas por el Reglamento. Esta documentación deberá justificar aspectos relacionados con la reciclabilidad, el contenido reciclado, la reutilización o el etiquetado.

El PPWR también armoniza las obligaciones vinculadas a la responsabilidad ampliada del productor (RAP). La normativa determina quién será considerado productor responsable en cada Estado miembro y exige el registro de los operadores en aquellos mercados europeos donde comercialicen productos envasados.

Inversiones y cambios en los procesos productivos

Desde la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) señalan que la adaptación al Reglamento requerirá inversiones por parte del sector y modificaciones en los procesos industriales.

“La adaptación al PPWR supone un esfuerzo inversor importante para la industria. Las empresas están destinando recursos a la modernización de procesos productivos, el desarrollo de envases más ligeros y eficientes y la capacitación de equipos”, explica Paloma Sánchez Pello, directora de Competitividad y Sostenibilidad de FIAB.

La Federación considera que algunas de las medidas plantean dificultades técnicas y reclama que los plazos contemplen periodos transitorios que permitan a las empresas realizar las adaptaciones necesarias.

El etiquetado europeo cambiará en 2028

El calendario del PPWR incorpora nuevos hitos durante los próximos años. En 2028 está prevista la implantación de un sistema armonizado de etiquetado de envases en toda la Unión Europea, que permitirá identificar de manera homogénea su composición y facilitar la separación de residuos.

El etiquetado podrá incorporar además soluciones digitales, como códigos QR, para ofrecer información adicional al consumidor.

Un año después, en 2029, está prevista la implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para botellas de plástico de bebidas y latas metálicas, excepto en aquellos casos que cumplan las condiciones para acogerse a las excepciones contempladas por la normativa.

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Según FIAB, su puesta en marcha requerirá inversiones elevadas y modificaciones en los modelos de negocio, además de cambios en los hábitos de los consumidores. El nuevo mecanismo tendrá que convivir con el sistema de gestión de residuos utilizado actualmente.

Más exigencias para los envases desde 2030

El año 2030 marcará otro punto relevante para la industria alimentaria y de bebidas. A partir de entonces, los envases deberán alcanzar al menos la categoría C de reciclabilidad y determinadas categorías tendrán que incorporar porcentajes mínimos de plástico reciclado.

La normativa también fijará objetivos de reutilización para determinados envases de bebidas y establecerá las condiciones necesarias para que un formato pueda ser considerado reutilizable. A su vez, el espacio vacío permitido en los envases de agrupación, transporte y comercio electrónico quedará limitado a un máximo del 50%.

El Reglamento contempla asimismo restricciones para determinados formatos monodosis de plástico de un solo uso utilizados en el canal Horeca. FIAB advierte de que estas obligaciones llevarán a numerosos operadores a revisar sus porfolios de envases y a modificar formatos, especificaciones técnicas y procesos de compra.

Las exigencias continuarán aumentando durante la década siguiente. Desde 2035, un envase no solo tendrá que ser teóricamente reciclable, sino que deberá poder recogerse, clasificarse y reciclarse de forma efectiva mediante infraestructuras industriales existentes y operativas.

En 2038, el nivel mínimo exigido pasará de la categoría C a la categoría B de reciclabilidad. El calendario previsto culminará en 2040 con un incremento de los porcentajes mínimos obligatorios de plástico reciclado para determinadas categorías de envases, lo que elevará las necesidades de materias primas secundarias dentro de la cadena de valor.

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