Shein ha protagonizado este martes un accidentado estreno en la Bolsa de Hong Kong. Las acciones de la plataforma de moda llegaron a caer alrededor de un 10% durante las primeras horas de negociación, después de varios años de intentos frustrados para cotizar en Nueva York y Londres.
Los títulos comenzaron a negociarse a 48,56 dólares hongkoneses por acción, el mismo precio fijado para la oferta pública inicial, pero posteriormente descendieron hasta el entorno de los 43,8 dólares hongkoneses. La operación ha permitido a Shein recaudar alrededor de 13.600 millones de dólares hongkoneses, unos 1.700 millones de dólares estadounidenses, y ha situado su valoración inicial en aproximadamente 26.500 millones de dólares.
La cifra supone una reducción cercana al 73% frente a los casi 100.000 millones de dólares en los que llegó a estar valorada en 2022. Un año después, su valoración ya había descendido hasta unos 64.000 millones de dólares.
El debut se produce después de que la firma haya colocado 280 millones de acciones a 48,56 dólares hongkoneses cada una, por debajo del precio máximo de 49,50 dólares planteado inicialmente. La demanda minorista superó en 5,6 veces las acciones disponibles para este tramo, mientras que la parte destinada a inversores institucionales registró una demanda equivalente a 2,6 veces la oferta.
Las dudas sobre la evolución del negocio han pesado sobre la cotización. “Los numerosos desafíos de Shein son bien conocidos por los inversores y probablemente explican la fuerte caída de la acción el día de su salida a bolsa”, ha señalado a Bloomberg Vey-Sern Ling, director general de Union Bancaire Privée. A su juicio, el crecimiento se está ralentizando mientras aumentan las pérdidas y la presión competitiva, a lo que se suma el impacto de los cambios regulatorios internacionales.
Menor crecimiento
La empresa afronta una etapa marcada por la modificación de las reglas que favorecían la entrada de paquetes de bajo valor en mercados como Estados Unidos y Europa. Su modelo se ha apoyado durante años en el envío directo desde China de productos de bajo precio, una estructura que ahora afronta mayores costes arancelarios y regulatorios.
A estas dificultades se ha sumado una moderación del negocio. Shein registró unas pérdidas de 99 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, frente al beneficio de 395 millones obtenido en el mismo periodo del año anterior. Los ingresos crecieron un 1,1% durante esos tres meses.
La firma también se enfrenta a la competencia de plataformas como Temu y AliExpress y de grupos tradicionales de moda. Shen Meng, director del banco de inversión Chanson & Co., considera que el incremento de los costes derivado de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y unas perspectivas de crecimiento menos favorables pueden mantener presionada su valoración.
Ni Nueva York ni Londres, Hong Kong
La salida a bolsa pone fin a un proceso que comenzó años atrás. Shein trató primero de cotizar en Estados Unidos, donde su proyecto encontró obstáculos regulatorios vinculados, entre otras cuestiones, a su cadena de suministro y a sus prácticas empresariales. Posteriormente estudió su incorporación a la Bolsa de Londres, aunque tampoco logró completar el proceso. Hong Kong terminó convirtiéndose en la alternativa para acceder a los mercados de capitales.
Fundada en China y con sede actualmente en Singapur, Shein ha desarrollado su negocio mediante una cadena de suministro basada en datos y ciclos de producción cortos, con venta principalmente online y directa al consumidor.
La empresa ha contado para su salida a bolsa con el respaldo de inversores como Boyu Capital, Tiger Global Management, General Atlantic, Tencent Holdings y UBS Asset Management Singapore. Estos accionistas y otros inversores existentes se han comprometido a mantener durante seis meses las acciones adquiridas en la operación.
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