Los dulces siguen recorridos distintos hasta llegar al consumidor. Según el último Informe Anual de Produlce, los caramelos y chicles presentan el reparto más equilibrado entre canales: el 51,7% de sus ventas corresponde a alimentación y el 48,3% a impulso. En cambio, las galletas y los turrones se venden casi por completo en el canal de alimentación.
La bollería y pastelería ocupa una posición intermedia. El 71,9% de sus ventas se realiza en alimentación y el 28,1% en impulso. Dentro de esta categoría, las rosquillas han ganado más de cinco puntos de participación en un año y ya representan el 17,9% del volumen.
El cacao y chocolate registra un 68,8% de sus ventas en alimentación y un 19,1% en impulso. El 12,1% restante corresponde a otros canales. Esta categoría supone el 31,9% del consumo aparente de dulces en valor, según los datos de la asociación.
“No existe una única manera de comprar ni de disfrutar de los dulces. Los datos muestran cómo cada producto encuentra su espacio en momentos y hábitos de consumo diferentes, desde la compra para tener en casa hasta opciones más vinculadas a la conveniencia o al consumo sobre la marcha”, señala Rubén Moreno, director ejecutivo de Produlce.
Las galletas concentran el 93,3% de sus ventas en alimentación, frente al 6,7% en impulso. En el caso de los turrones y mazapanes, el peso del canal de alimentación alcanza el 94,3%, mientras que impulso representa el 5,7%. La diferencia entre esta última categoría y la de caramelos y chicles supera los 42 puntos porcentuales.
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